Viena
Embassy Lola Sillero
Updated on 12/03/12
Madre de la música, cuna de grandes compositores y morada de la ópera, esa es Viena. Ciudad de la Europa central, a orillas del Danubio y capital de Austria; Viena compone una de las ciudades principales como centro de culturas y patrimonio artístico. Es buena idea que conozcas un poco la historia de la ciudad antes de visitarla. Pero así algo rápido, es interesante saber que durante el siglo XIX fue una de las grandes capitales musicales del mundo (cuna de compositores como Strauus, Beethoven o Mozart) y a principios del siglo XX, meca de la filosofía de Occidente y centro cultural mundial (más de 100 museos).
En tres días tu visita será corta pero intensa, por eso recorreremos los edificios más importantes de la ciudad. Pasearemos por su casco antiguo, tomaremos un buen café vienés y nos embriagaremos del aroma musical y cultural que se respira en la capital Austriaca.
Después de empaparte un poco de la historia de la ciudad, es hora de buscar el vuelo y el hotel. En cuanto al vuelo, el aeropuerto de Viena, conocido como Aeropuerto de Schwechat debido a su localización cerca del municipio de Schwechat, está ubicado a 18 km al sureste de Viena. Es el de mayor tráfico de Austria. Para un viaje “express” de este tipo, intenta cogerte un vuelo por la mañana lo más temprano posible. Cuanto antes pongas los pies sobre la ciudad mejor. Para trasladarte del aeropuerto al centro de la ciudad puedes utilizar el servicio de autobuses del aeropuerto que te llevará hasta la estación central de “I,Morzinplatz/Franz-Josefs”. El trayecto dura unos 20 minutos y se realizan salidas cada 30 minutos como máximo. El coste oscila entre los 6€ por billete. También puedes hacer uso del metro en la línea U3, pero al ser el primer día y teniendo en cuenta que llegarás con equipaje te recomiendo el servicio de autobuses.
En cuanto al hotel, te aconsejo que lo busques lo más céntrico posible. Una de las mejores zonas está por los alrededores de la catedral, donde el bullicio de gente es mayor y, por tanto, la animación también. Aunque si lo que prefieres es un poco más de tranquilidad, la zona del Barrio de los Museos es una buena opción. Más alejada del centro y a unos cinco minutos, en metro, del centro.
Una vez arreglados los temas de vuelo y hotel, prepara equipaje, plano en mano, muchas ganas de aventura y ¡para Viena volando!
Día 1: Café Vienés

Día de llegada y acomodarse en el hotel, por lo tanto parte de la mañana estará perdida. Aun así, intenta llegar lo más temprano posible. Suponiendo que finalmente encontraste el hotel en los alrededores de la catedral de la ciudad, la Catedral de San Esteban, comenzaremos por ahí la ruta de hoy (una vez acomodado el equipaje). Esta es el símbolo religioso más importante de Viena. Después de su visita será hora de comer, si es que no lo fue antes de entrar a verla. Para comer, estás en una de las mejores zonas.
Viena no es una ciudad muy barata para comer, así que te recomiendo que la comida sea rápida. Hay muchos puestos por las calles de perritos calientes, kebab, pizzas… aunque si lo que quieres es darte un lujo solo tienes que dar una vuelta por la zona de la catedral y pasar a cualquiera de los restaurantes que veas por allí. Lo más barato que encuentres será una comida de 20 € por persona, más o menos.
Si elegiste la primera y más barata opción, puedes darte el gusto después de sentarte en alguna terraza y tomarte un buen café de Viena, especialidad de la ciudad. Y uno de sus postres más famosos: la tarta Sácher (Sachertorte). Se trata de un bizcocho de chocolate rellena con una fina capa de mermelada de albaricoque y recubierta de chocolate.
Ahora te recomiendo que para moverte por la ciudad utilices el metro, que es el transporte más cómodo. Los taxis son algo caros, aunque si tienes que recurrir alguna vez a ellos no lo dudes. Pero todavía no es necesario que cojas metros ni ningún medio de transporte, puedes ir andando hasta la Ópera de Viena. Al salir de la catedral, la calle de la izquierda (Kärntner Strasse).
Por el camino te vas a encontrar con la Cripta Emperial. No dejes de echarle un vistazo. Está situada debajo de la Iglesia de los Capuchinos, es el lugar donde están enterrados los restos de la realeza austriaca. Más adelante te encontrarás con el Museo Albertina, ubicado en un palacio de la realeza. No dispondrás de mucho tiempo para pasar dentro, pero pasa por allí para ver la fachada por lo menos. Y algo más adelante, tu destino: la Ópera de Viena. Es uno de los edificios más importantes de Viena, así que te recomiendo que no te pares demasiado rato en los otros lugares para poder disfrutar de la Ópera tanto por dentro como por fuera.

Y, ahora sí, para volver a nuestro punto de partida toma el metro (línea U2). Volvemos a la zona de la catedral, lugar idóneo para cenar. Lo mismo que en el almuerzo, la mejor opción es parar en algún puesto o bar de comida rápida. Si te apetece luego tomarte una copa o conocer un poco la noche en Viena, puedes hacerlo en esa misma zona. Allí, prefieren tomar una copa tranquilamente en cualquier café antes que irse a algún local temático, que es lo que más abunda en la ciudad. También puedes pasear por el barrio de Stephansplatz e incluso pasarte por la casa de Mozart que se encuentra por debajo de la catedral.
Día 2: De palacios
Hoy será un día redondo y completo si quieres visitar lo máximo posible de la ciudad, así que en pie temprano, buen desayuno y andando. La visita comenzará en el Palacio Hofburg (para pasar dentro tendrás que pagar una entrada), al cual puedes llegar andando (si el hotel está en el centro de la ciudad).

Para moverte por toda esta zona y la Avenida Ringstrasse puedes hacerlo en tranvía si lo prefieres, aunque también puedes ir caminando. Puedes hacerlo en los tranvías 1 y 2, pero ten en cuenta los horarios de salida y vuelta. También puedes hacer uso del Vienna Ring Tram, tranvía turístico que recorre la Ringstrasse realizando un total de 13 paradas. Circula de 10:00 a 18:00 hora. Es una buena opción porque cuenta con guías que van dando información de interés de cada lugar, pero no es la opción más económica. Para ello, las líneas 1 y 2 del tranvía normal.
Después sigue caminando hasta la Biblioteca Nacional Austriaca, no te preocupes si vas andando porque el camino está señalizado y no tendrás problema. Si dispones de poca economía para todo el viaje, ten en cuenta que para entrar a todos los lugares tendrás que abonar una entrada. Así que de todos ellos piensa en los que tienes más ganas de ver, aunque las entradas no superan los 10€ suponen un gasto.
Al salir de la Biblioteca, dirígete hacia la Avenida Ringstrasse, la avenida más importante de la ciudad. Es circular y rodea el centro de Viena separando los barrios de Hofburg y Stephansdom del resto de la ciudad. Aquí se concentra gran parte de las obras arquitectónicas más significativas de la ciudad.
Los lugares que debes visitar son: el Parlamento, el Museo de Historia Natural y el Museo de Historia del Arte. Todos ellos en la avenida. Hay otros edificios, no menos importantes, pero que no dará tiempo de visitarlos como son la Universidad, el Ayuntamiento, la Bolsa, el Burgtheater… la avenida la puedes recorrer en el tranvía o paseando. Aunque elijas la opción del tranvía para perder menos tiempo, no dejes de pasear por algunas de sus calles, te gustará.
Después de tanta visita el hambre llamará a la puerta lo más seguro… y si no es la hora de la comida ya, estará muy próxima. Para el día de hoy te aconsejo que compres unos bocadillos o algo para comer en la calle. Es lo más económico. Puedes comer por algunas de las calles o en la plaza del Ayuntamiento…
Y tras el bocata, en marcha de nuevo. Ahora si es necesario que cojas el metro para llegar al Palacio Schönbrunn, la línea 4. Esta visita es imprescindible, junto con la del Palacio Hofburg. Después de visitarlo, merece la pena recorrer los infinitos jardines hasta llegar a la Glorieta que corona la colina desde la que hay unas vistas increíbles.
Para el resto de la tarde te quedan dos visitas: el Palacio Beldevere y Naschmark, el mercado de Viena. De nuevo tienes que coger el metro para dirigirte al mercado. El Palacio Beldevere queda un poco alejado de este y te obligaría a coger otro metro, puedes prescindir de su visita si el dinero y el tiempo están ajustados.
El mercado está abierto hasta las 18:30 horas, allí encontrarás diversos puestos de flores, comida, pan… etc. Es un buen lugar para comprar algo para cenar más tarde, a menos que prefieras pasarte esta noche por algún restaurante. Si es así, la zona de la catedral ofrece la posibilidad de elegir entre un amplio abanico de restaurantes. Tras la visita y recorrido del mercado, es hora de volver al punto de partida para cenar (metro línea 4).
Día 3: Últimas piezas
Último día. Aprovecharemos para pasear y conocer la zona opuesta a la que visitaste ayer, concretamente Hundertwasserhaus. Pero no olvides recoger tu equipaje y dejar el hotel lo más temprano posible, si tu vuelo sale por la tarde no tendrás problema para la visita de hoy.
Tendrás que coger el tranvía 1 para llegar hasta Hundertwasserhaus. Se trata de un complejo residencial con un aspecto diferente y muy original. Es obra del pintor Friedensreich Hundertwasser. Las fachadas son de colores y de diversas formas, como si fuese un puzle colorido. Forma parte del patrimonio cultural austriaco. Junto a los edificios también se puede visitar un centro comercial del mismo estilo que los mismos, y también el Museo Hundertwasser (donde se exponen las obras de este artista).

Y para terminar la visita a Viena hazlo en Stadtpark, parque de 65.000 metros cuadrados. Estupendo para perderse paseando y disfrutando del ambiente vienés. Coge el metro o tranvía para llegar.
En este parque se encuentra la estatua de Johann Strauss en homenaje a él por ser uno de los violinistas más importantes. Se trata de un monumento muy fotografiado y visitado por los turistas, quizás te suene de verlo. Durante el paseo también te recomiendo parar para ver uno de los edificios más importantes de Stadpark: el Kursalon. Utilizado, actualmente, para la celebración de eventos tales como conciertos y bailes.
Aprovecha para almorzar en el parque antes de ir para el aeropuerto. De nuevo, lo mejor es algo de comida rápida o bocatas. Teniendo en cuenta todos los edificios que has tenido que visitar, ¡habrá que ahorrar por algún lado! Pasea por el parque hasta que llegue la hora de ir para el aeropuerto y disfruta del ambiente de la ciudad.

Metro (línea U3) y aeropuerto. ¡Buen viaje!
Enlaces de interés:
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