La Ciudad Eterna, para todos los sentidos.

Sin duda, si hay una ciudad donde volvería con los ojos cerrados esa es la Ciudad Eterna, Roma. Y no solo de visita… para quedarme, ¿por qué no? Pero si lo que tú quieres es visitarla, te aconsejaría que tu estancia allí fuese por una semana como mínimo, pero como el tiempo no es lo que nos sobra entre trabajo, estudios y muchos lugares que visitar, te voy a ayudar a organizar una escapada de tres días. Serán tres días intensos en Roma que intentaremos aprovechar al máximo. 

 

Para que conozcas algo de la ciudad, punto medio de la península Itálica y capital del país, decirte que no es una ciudad basada solamente en la reconstrucción de ruinas de la época del antiguo imperio. Aunque poca gente conoce este dato, Roma es la ciudad más verde de Europa con villas como Villa Borghese, Villa Ada, Villa Torlonia, Villa Pamphili... Quizás en nuestra guía no quede tiempo para visitarlas, pero te recomiendo que la próxima vez que visites la ciudad pases por aquí. 

 

Nos ponemos manos a la obra y no perdemos ni un segundo de nuestro viaje.

 

                                                                                                    

Día 1: Los tres grandes

 

Búscate un vuelo que llegue temprano a la ciudad, pero sobre todo que sea barato. Los aeropuertos de Roma son dos: el principal es el Leonardo Da Vinci(Fiumicino) y el otro, Ciampino. El mejor situado es el Fiumicino, es el más lejano del centro de la ciudad (a unos 30 km) pero el mejor comunicado. Otro paso importante es localizar un hotel próximo a los sitios de interés, lo más céntrico posible. 

 

Una vez te encuentres en Roma, la mejor forma de desplazarse desde el aeropuerto al hotel es con el servicio de autobuses y tranvías que cruzan toda la ciudad desde las 5:30 de la mañana hasta las 24:00 de la noche. Aunque también te puedes mover en tren, desde el aeropuerto hay dos líneas hasta el centro: Aeropuerto – Roma Termini y Aeropuerto – Roma Tiburtina.

De las líneas de autobuses, la línea 1 es la más utilizada. Las demás, de color azul, que te llevan a Roma son: Línea 1) Termini - Tiburtina, 2) Roma Magliana (metro línea B) y 3) Roma Cornelia (metro línea A). Te recomiendo que cojas el tren.

 

Una vez instalados en el hotel, lo mejor es coger fuerzas en alguna de las pastelerías de la ciudad para comenzar la ruta prevista. Cerca de Santa Maria Maggiore se encuentra una de las pastelerías más famosas de Roma: Pannella en Lago Leopardi, especializada en pastas y dulces tradicionales como el panettone, el frappe… ¡Debes ir! Será en este lugar donde comience la ruta: Piazza Santa Maria Maggiore. Para moverte por la ciudad alquílate un ciclomotor, hay demasiado tráfico... es un punto negativo que le saco a Roma. El alquiler lo puedes hacer en Piazza Venezia, por ejemplo. El precio está sobre los 30 euros al día por los ciclomotores y unos 40 por el escúter, incluido el seguro, el casco y la cadena antirrobo.

 

La primera visita será a los tres grandes monumentos Romanos: el Coliseo, el Foro Romano y Palatino. Lo mejor es sacar la entrada en el Palatino y comenzar por aquí las visitas, continuando en el Foro y finalizando en el Coliseo. De este modo se pueden ahorrar las tremendas colas de turistas que se dirigen en primer lugar hacia el Coliseo, sin saber que los tickets valen para los tres sitios y valen para dos días.

Si has alquilado el ciclomotor, te será más fácil llegar a Piazza Navona para comer. Algo típico de Roma es la pizza al taglio, porciones de pizza que forman un mosaico de sabores en los mostradores. Se trata de sitios baratos donde puedes probar la pasta italiana. En Piazza Navona, en un restaurante llamado Lo Zozzone se puede comer pizza al taglio de una forma diferente: cada uno elige sus ingredientes. Me gustó el sitio.

 

 
 

Tras el almuerzo, nos vamos a ir para la zona del Panteón Romano que se encuentra en Via dei Pasini. Por ello te será de muy buena ayuda el ciclomotor... moverte entre un lugar y otro de los que estamos visitando no te llevará más de 10 minutos con este medio de transporte. Tras la visita al Panteón, seguiremos para la Fontana di Trevi. Las calles que la rodean son dignas de ver y pasear por ellas para pasar la tarde. A pocos pasos de la Fontana hay un lugar, L,Archetto, muy bueno para comer. Se pueden probar tres tipos distintos de pasta en el mismo plato por unos 10€. Pero te aconsejaría que para cenar fueses hasta Campo de' Fiori, eso sí, recuerda que antes tienes que dejar el ciclomotor en Piazza Venezia. 

 

 

Para ir después hasta Campo de' Fiori puedes hacerlo andando, que son unos 15 minutos o coger un autobús urbano. Allí podrás conocer sus famosos mercados si no llegas muy tarde. Cena en esta zona en cualquiera de los bares que rodean la plaza, después de pasear por allí y ver las calles que la rodean, claro. También puedes quedarte a tomar algo por ahí si te apetece hacer algo por la noche, es un punto de encuentro bastante concurrido por los jóvenes ya que son diversos los pubs que rodean la plaza. Pero es mejor que no trasnoches, nuestro segundo día será intenso.

 

 

 

Día 2: Ciudad del Vaticano

 

El segundo día se puede dedicar a la Ciudad del Vaticano. Las paradas obligatorias son: la Plaza de San Pedro y Basílica de San Pedro, donde no se puede pasar sin ver La Pietá de Michelangelo y la estatua de San Pedro. Una de las visitas más impresionantes de Roma es a la cúpula de la basílica, obra de Michaelangelo. Sube a pie porque, además de ahorrarte unos euros, el tramo que realiza el ascensor es el menos atractivo. Desde los balcones se puede ver prácticamente toda la ciudad.

Justo debajo de la basílica también tienes que visitar las diversas tumbas de papas anteriores. La más concurrida de ellas es la de Juan Pablo ll, para aquellos que sean más fieles. 

Si te interesa el tema, puedes acceder a un nivel aun más profundo, ahí están las necrópolis subterráneas de la ciudad. Es un recorrido que se hace a través de visitas guiadas, pero es interesante ya que se pueden ver los restos  de la basílica que existió antes que la de San Pedro. Aunque te advierto que el sistema de reserva es complicado, hay que reservar con antelación y los grupos en español son muy pocos. 

 

Y para terminar el día de visitas a monumentos, pasa por los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina. La entrada a esta se realiza después de atravesar el resto de museos. También es interesante la visita a zonas como las estancias de Raffaello, con una diversidad de maravillosos frescos. Todo esto si te gusta la pintura, claro.

 

Para reponer fuerzas , ve a Al Passeto Di Borgo, muy próximo a la plaza de San Pedro, en la calle Borgo Pio. Se trata de un restaurtante muy sencillo y agradable, con una cocina típica romana. 

 

Después puedes caminar por la Via della Conciliaziones hasta llegar a Castel Sant´Angelo. Fortaleza de la época romana sobre la cual se construyó en la Edad Media un edificio como refugio de los papas en épocas de peligro. Aquí se pueden visitar las antiguas habitaciones de los papas, la biblioteca y la Cámara del Tesoro. 

 

 

Te aconsejo que cenes al anochecer para poder seguir paseando un rato más por la noche, porque no te puedes ir de Roma sin ver uno de los miradores más conocidos de la ciudad: el Gianicolo. Tendrás unas vistas impresionantes de la ciudad. Para subir, puedes hacerlo en taxi o cogiendo un autobús en Vía del Gianicolo (cerca del Vaticano). Y para cenar, hazlo cerca del Vaticano. Por ejemplo, en Al Passeto di Borgo situado en la calle Borgo Pio, muy cerca de la Plaza de San Pedro. Y después al mirador, a pasear y a disfrutar de las vistas.

 

 

 

Día 3: Trastevere

 

Tu último día dedícalo a unos de los barrios más singulares de Roma, El Trastevere. Depende de la zona en la que finalmente cogieses el hotel, podrás tomar un autobús para ir o no. De todas formas, siempre quedará el taxi. Este barrio es para pasear, empaparte de sus calles y su atmósfera... pero también puedes visitar los monumentos que se sitúan allí, si queda tiempo antes de coger el avión. Por ejemplo, la iglesia de Santa María in Trastevere. Otras de las iglesias del barrio es Santa Cecilia in Trastevere. En la basílica puedes visitar también las excavaciones o los frescos de Cavallini, para ambas visitas tendrás que pagar entrada pero no será más de tres euros.

La Villa Farnesina también es digna de visitar, aunque la entrada al palacio te costará dinero. Si lo prefieres puedes pasear por sus jardines o pasar dentro si eres un enamorado o enamorada de los frescos.

 

Y, por último, almuerza en este barrio antes de abandonar Roma. Prueba alguna de las Trattorias. Por ejemplo, Al Fontanone, aunque no te puedo hablar de precio en este caso.

 

 

 

Y así, terminamos con este corto pero intenso viaje a la Ciudad Eterna. No dudes en volver, esta ciudad sigue escondiendo rincones dispuestos a sorprenderte. 

 

 

 

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