Praga
Embassy Lola Sillero
Updated on 28/03/12
¿Pensando en una escapa que te traslade a la época medieval? Introducirte en una ciudad mágica, infinitas torres, calles sacadas de cuentos… tu lugar es la Ciudad Dorada. Capital de la República Checa y de la región de Bohemia, Praga se convierte en tu destino perfecto si quieres dejarte llevar unos días por la magia arquitectónica y envolvente de una ciudad.
Es una ciudad perfecta para visitar en tres días, ya que más tiempo podría hacerse pesado si no se incluyen excursiones a otros lugares cercanos. Eso sí, tenemos que aprovechar desde el minuto uno hasta el último segundo.
Te voy a ayudar a planificar tu viaje para que te sea más fácil y rápido acceder a los lugares más importantes de la ciudad. Vamos a dividirla en partes y en cada una de ellas te recomendaré los edificios más importantes y rincones que no te puedes perder. En el mapa quedaría así:

- Hradcany
- Barrio Judío
- Malá Strana
- Nove Mesto
Teniendo en cuenta que contamos con tres días, debes buscar un vuelo que llegue temprano a la ciudad. Y, a ser posible, sea barato. Búscalo con antelación ya que habrá más ocasiones para que sea así. Otro tema es el hotel, yo me hospedé en Duo Prague Hotel pero quizás este se salga un poco de tu presupuesto. Me recomendaron también Arpacay Hostel, situado en el barrio Smíchov, a unos 10 minutos en metro de la Plaza de Venceslao.
Y ahora sí, una vez billetes y maletas en mano, nos vamos de turismo a una ciudad de historia.
Día 1: Primeros pasos en Praga
Depende de la hora a la que llegue tu vuelo, el día de hoy podremos visitar más o menos sitios, así que intenta que la llegada sea lo más temprano posible. El aeropuerto está situado a unos 17 km del centro de la ciudad, pero dependiendo de donde te cojas el hotel variará la distancia. Te recomiendo que sea por la zona Malá Strana o Staré Mesto que quedan en la zona más céntrica y te será mejor para moverte. Para llegar desde el aeropuerto al hotel, puedes coger un autobús. Cualquiera de estos números: 100, 119, 254 y 179 llegan a la ciudad. Puedes coger el número 100 que te llevará hasta la estación de metro Zlicin, donde cogerás la línea de metro que te conducirá hasta el centro de la ciudad, a la estación Mustek, si es que tu hotel se encuentra por allí. Una vez colocadas las maletas en el hotel es hora de empezar la visita, no hay tiempo que perder.
Y la zona de Hradcany es un buen lugar para comenzar. Para movernos por aquí la mejor opción es el tranvía, en este caso el número 22 que sube por Hradcany facilitando el acceso al Castillo de Praga, nuestra primera parada. Una vez dentro, debemos visitar las galerías que recogen una variada colección de cuadros de pintores como Tiziano o Rubens. Aunque no a todo el mundo le apasiona la pintura, por ello también te recomiendo un paseo por el jardín real que rodea el castillo.

Después, nos vamos a ir a la Catedral de San Vito, que se encuentra dentro del Castillo de Praga. Si vas en primavera o verano puedes subir a una de las torres, la subida se hace un poco difícil pero las vistas merecen la pena.
Y antes de irnos a comer y si nos da tiempo (sino lo dejaremos para después de comer) pasaremos por el Loreto de Praga (réplica de la supuesta casa donde tuvo lugar la Anunciación a la Virgen María, la casa original se encuentra en Loreto en Italia). Y también por el Monasterio Strahov. En Loreto, uno de los centro más importantes de peregrinación de Praga, podrás ver un pequeño museo compuesto por diversos objetos litúrgicos. En el Monasterio de Strahov puedes visitar su biblioteca donde se conservan libros y manuscritos de la Edad Media y su galería de arte, ya que cuenta con una de las pinacotecas más importantes de Europa Central, mucho turismo por este lugar.
Y para comer, bajamos al centro de la ciudad atravesando el famoso Callejón de Oro. Está ocupado por pequeñas casitas de colores que se han convertido en tiendas artesanas. Te recomiendo que pases a verlas y, de paso, hagas aquí algunas de las compras de tus regalos. Se trata de tiendas de cristal, marionetas y otros productos típicos. Las marionetas son algo muy típico y perfectas para regalar. Es un sitio repleto de visitantes, donde el turismo artesanal se lleva la palma.
Y llegó la hora de comer. No te puedes ir de Praga sin probar el plato más típico de la ciudad: el goulash, que tiene diferentes variantes. Busca un buen sitio en Hradcany donde lo sirvan. Y para los amantes de la cerveza, la más conocida en Praga es la Pilsner Urquell. Pero lo mejor de todo es que muchos bares fabrican su propia cerveza, turismo gastronómico del que también se puede disfrutar.
Y tras reponer fuerzas, nos vamos para la zona de Malá Strana. Allí visitaremos la Iglesia de San Nicolás. A parte de sus pinturas y salas debes subir a la torre, se puede ver todo el barrio de Malá Strana. Después puedes aprovechar que estás en la zona para pasear por las calles Nerudova, Janský vrsek y Trzite, que son las más interesantes. Te aconsejo que no pierdas la ocasión de pasear por las calles de este barrio que remontan a tiempos pasados.
Y para la hora de cenar, es uno de los mejores lugares para comer. En la mayoría de los restaurantes la comida es tradicional y no demasiado cara. Eso sí, tampoco es demasiado activa la vida nocturna del barrio. Así, que te aconsejo cenar, dar un paseo tranquilo y regresar pronto al hotel. Hay que madrugar para aprovechar el ecuador de nuestro viaje.
Día 2: Stare Mesto y Barrio Judío

Nuestro segundo día lo vamos a comenzar en el barrio antiguo (Stare Mesto). Puedes tomar como referencia o como zona de llegada sí tu hotel no está por esta zona, la estación de metro de Staromestska. La primera visita será al Puente de Carlos, monumento más famoso de Praga y que comunica Malá Strana con Stare Mesto, rodeado por 30 estatuas.
Una vez visitado el puente con sus fotografías correspondientes, nos vamos de paseo al barrio judío (Josefov). Puedes dirigirte al cementerio judío, donde debes comprar las entradas para todas las visitas que vas a hacer en el recorrido por este barrio a las sinagogas, te saldrá más económico. También te darán allí un mapa para el recorrido que tienes que seguir, así que no tendrás perdida. Aun así, la Sinagoga Pinkas y la Sinagoga Española están en la calle Siroká, mientras que las sinagogas Maisel, Klausen, Alta y Vieja-Nueva se encuentran en la calle Maiselova.
Así que tras salir del cementerio hay que visitar las sinagogas: Sinagoga Maisel, Sinagoga Pinkas, Sinagoga Española, Sinagoga Klausen, Sinagoga Alta, Sinagoga Vieja-Nueva. A mí la que más me gusto fue la Sinagoga Española, por su gran similitud con la Alhambra en Granada por la decoración morisca. Pero, como hay colores hay gustos... así es el turismo.
Ya a estas alturas irá siendo la hora de la comida. Una opción diferente a sentarte en cualquier bar a comer, es subir en barco por el río Moldava donde tienes la opción de comer. Este tema va de la siguiente manera: existen unas especies de "cruceros" que duran unas dos horas por el río Moldava que ofrece la posibilidad de ver Praga desde otro punto de vista diferente. Aunque no es que salga muy económico, unos 30€, merece la pena. Para aquellos que vayan de turismo mochileros quizás no le interese, pero es una buena opción. Ten en cuenta que la reserva la debes hacer como mínimo con dos días de antelación. Para que los que prefieran un plan más económico, podemos ir ya para Stare Mesto o barrio antiguo y comer por allí. Para moverse hasta la plaza, los medios de transporte son: el metro en la estación Satromestska (línea A) o el tranvía en Krizovnicke namesti (líneas 17 y 18).

Después de comer, me gustó mucho dar un paseo hasta la Plaza de la Ciudad Vieja o del Ayuntamiento. Donde se encuentra el famoso reloj astronómico, símbolo de la ciudad.
En la plaza debes visitar la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn, la Iglesia de San Nicolás (que no debes confundirla con la del barrio Malá Strana) y el Ayuntamiento. La tarde es perfecta para pasear por las calles de los alrededores de la plaza que se conservan desde sus inicios, además es hora de aprovechar para comprar los regalos. También tienes que tomarte un café en alguno de los bares que rodean la plaza, aunque te comento que no son muy económicos...
Y si subiste en el barco, tomaste café... el plan para cenar debería ser más económico. Mi plan fue comprar comida y comer en la misma plaza. Después me acerqué al pub Cervená Sedma, para tomar algo tranquilamente. Aunque para los que prefieran conocer un poco más la vida nocturna de Praga, pueden ir a la discoteca Karlovy Lázné, una de las más grande de Europa. Aunque siendo un viaje de poco tiempo y teniendo en cuenta que el día siguiente será ajetreado, no te recomiendo que trasnoches demasiado.
Día 3: Fin de la historia
Última día en Praga, hay que abandonar el hotel y, además, el cansancio será mayor. Así que maletas en mano, vamos a ir para Nové Mesto donde verás la famosa plaza Wenceslao. La parada de metro que nos dejará en este enclave es Mustek. En la plaza puedes visitar el Museo Nacional de Praga, después si continúas por la calle Wilsonova llegarás a la Ópera del Estado (réplica de la Ópera de Viena). Por la zona también puedes ver la Estación Central.
Dependiendo de la hora a la que cojas el vuelo de vuelta, te dará tiempo a pasar por las calles cercanas a la plaza donde son abundantes las tiendas y el turismo por si se te quedó algún regalo sin comprar o por si aun no has tenido ocasión de comprarlos, tras comer en cualquier bar cercano a la plaza. Aunque te recomiendo, que si te queda tiempo te pases por la calle Panská donde se encuentra el Museo Mucha. Es muy pequeño pero a la vez bonito para aquellos amantes del arte.
Y para tu vuelta al aeropuerto, debes coger el metro en la misma estación que bajaste: Mustek, hasta la estación Zlicin. Después allí, el autobús número 100 te llevará al aeropuerto.
¡Buen viaje! Y disfruta de un paseo a la época mediaval.
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