Edimburgo
Embassy Sara Guerrero
Updated on 22/03/12
Si existe una ciudad en Europa capaz de transportarte en el tiempo, esa es, sin lugar a dudas Edimburgo. Es verdad que otras como París o Roma todavía conservan el encanto de épocas pasadas, pero cuando vas a la capital escocesa respiras restos de su historia haya por donde vayas. ¡En tan solo tres días, quedé enamorada! ¿El resultado? esta guía de turismo de Edimburgo.
No necesitas ni mucho dinero, ni mucho tiempo para que tú también quedes hechizado. Es más, si dispones de los fines de semana libres, sólo tienes que ir viendo con antelación y tranquilidad qué fechas están más baratos los vuelos y entonces decidir. Para el alojamiento, sin embargo, tienes que ser un poco más selectivo. No por lo lujoso o bonito que sea, sino por su ubicación. No hay algo más típico y práctico en Edimburgo que un “bed and breakfast” en el centro de la ciudad, donde se concentra toda la atracción turística. No tendrás que coger transporte y ahorrarás mucho tiempo y dinero. Uno de los mejores situados, por ejemplo, es el York Place B&B, que se encuentra en la parte nueva de la ciudad, cerca de la estación Waverley, lo que te proporcionará un fácil, rápido y cómodo acceso a cualquier zona de Edimburgo.
Una vez que tengas tu vuelo y alojamiento ya decidido, hay varios detalles que debes cuidar para que tus tres días en Edimburgo vayan lo mejor posible. Primero, es que te asegures de que tu pasaporte esté en vigor, ya que es muy probable que te lo pidan al llegar a tierras del Reino Unido. No siempre te lo piden, pero es mejor prevenir que curar. Otra de las cosas con las que suelen ser muy exigentes los británicos es con las dimensiones de tu equipaje, sobre todo si viajas en una compañía de bajo coste, ya que si te excedes lo más mínimo puede que estés obligado a pagar hasta 35 libras de más, como tuve que hacer yo… y el tema de la moneda, precisamente, es otra de las cosas que tienes que tener muy en cuenta. Obviamente, cuando viajas a la isla sabes que tienes que cambiar tu moneda por la libra esterlina, pero cuando, además, lo haces a Escocia, debes tener cuidado de no llevarte de vuelta a casa ninguna libra escocesa, ya que son de uso exclusivo de allí y no te la cambiarán en ningún banco español. Por lo demás, no tendrás ningún problema para pasar unos días estupendos en la cuna del golf, el whisky y las kilts (faldas escocesas).
Día 1: Old Town
La primera ventaja –pequeña, pero ventaja- con la que te encontrarás nada más llegar a Edimburgo, será con que es una hora menos que en España, así que ganas una hora de tiempo en tu viaje. Para este destino es importantísimo aprovechar las primeras horas del día, ya que por su situación geográfica, anochece muy pronto, sobre todo si venimos acostumbrados al ritmo mediterráneo. Así que, cambia el chip y nada de levantarse y comer a las tantas. Ya sabes… “Allá donde fueres, haz lo que vieres”, así que a organizarse bien los días con esta guía de turismo de Edimburgo.
Las conexiones entre el aeropuerto y el centro de la ciudad son muy buenas. Hay un autobús que cuesta £5 ida y vuelta, que encontrarás en el intercambiador de transportes, en la parte exterior de llegadas nacionales. Éste te deja en la estación de autobuses de Edimburgo, en Waverley Bridge, sobre la estación de trenes. También puedes optar por coger un taxi, pero a pesar de que tienen su encanto por su diseño puramente british, sus tarifas son bastante elevadas. Llegan a cobrar £1,80 por kilómetro y, además, estás obligado a dejar un 10% de propina. Alquilar un coche, con compañías como Avis o Eropcar, también es otra opción, pero no merece la pena para un fin de semana de turismo y una ciudad que puedes ver a pie. Eso sí, aunque no vayas a conducir, te tienes que acostumbrar al sentido del tráfico, ¡que va por la derecha!
Para tu primer día de estancia en Edimburgo, lo mejor es que te relajes y que te empapes de la cultura y ambiente puramente escocesa. Y para ello, no hay mejor forma que pasarlo en lo que se conoce como Old town, la parte antigua, la que, a mi parecer, tiene una magia especial que te hace viajar directamente a la Edad Media. La avenida Royal Mile es la más concurrida de esta zona y la que contiene los puntos turísticos más importantes. Así pues, comienza tu recorrido desde el Castillo de la ciudad y termínalo en el Palacio Holyroodhouse, principio y fin de la Royal Mile.
El castillo de Edimburgo es una antigua fortaleza, que se alza en la colina de Castle Hill, donde puedes divisar toda la ciudad y sacar magníficas fotografías. Aunque hay una parte que es gratuita, la entrada al interior del edificio es de £14, pero merece la pena entrar, sobre todo si te llaman la atención las curiosidades de la historia. En él puedes disfrutar de diferentes puntos de interés como la capilla de Santa Margarita –edificio más antiguo de Edimburgo-; las prisiones de guerra, donde se representan las pésimas condiciones en las que malvivían hacinados en el sótano los antiguos prisioneros de la corona; o el enorme cañón del siglo XV, Mons Meg. Lo que te llevarán varias horas en verlo. Pero, sin lugar a dudas, una de las atracciones turísticas más llamativas y que reúne diariamente a todos los visitantes del castillo es el cañón de la una en punto. Con la puntualidad británica que les caracteriza, el General de Artillería acude a hacer disparar el cañón, que desde 1861 es la señal para los marineros y los ciudadanos de sincronizar los relojes.
Justo al lado del castillo, hay una curiosa fábrica de kilts, las típicas faldas de cuadros escocesas. En ella puedes ir viendo, a través de un entretenido recorrido, todo el proceso de fabricación de esta histórica prenda y de la evolución de su moda. Los maniquíes dan un poco de miedo, pero es muy interesante conocer cómo las dinastías de Escocia dejaban y dejan parte de su legado en el dibujo de sus cuadros ¡además la entrada es gratis! Al final de la exposición hay una tienda, donde puedes llevarte bonitos recuerdos de Scottland. Y si quieres llevarte un recuerdo aún más especial, por £10 puedes hacerte una foto de época con atuendos típicamente escoceses. Y hablando de fotos, a la salida de la fábrica te encontrarás con uno de los personajes más carismáticos de la historia de Escocia… ¡el mismísimo William Wallaces! Por sólo un pound, podrás hacerte una divertida fotografía con él y con sus espadas, como si estuvieras en el mismo campo de batalla.
Sigue bajando la Royal Mile, o lo que es lo mismo la Milla Real, y llegarás a la Cámara Oscura. Si vas con niños o si te apetece hacer un poco el tonto, aquí encontrarás salas llenas de hologramas, imágenes en 3D, espejos que deforman las imágenes u ordenadores capaces de transformar tu rostro en el de un mono. Es muy divertido, pero la entrada cuesta £9,25 y hay atracciones turísticas mucho más interesantes, y si te pilla en un día muy nublado o con niebla - cosa muy habitual en Escocia- las proyecciones no tienen tanta gracia.
Seguro que a estas alturas del camino, el estómago te empezará a demandar algo de comida, así que continúa la calle hacia abajo y repón fuerzas en el pub Jolly Judge. Hay muchos más pubs al lado de éste, pero tiene un encanto especialmente escocés que a mí me encantó. Además, se encuentra escondido en uno de los típicos callejones estrechos de la ciudad que llaman “close”. Cuando pasas por uno de ellos parece que has retrocedido en el tiempo. También, puedes optar por un fish & chip, que puedes ir tomando mientras sigues tu paseo por la avenida.
Más abajo, se encuentra el antiguo parlamento donde, con algo de suerte, podrás presenciar alguna boda civil y los elegantes trajes de chaqueta conjuntados con las llamativas kilts que llevan los hombres para estos eventos. Justo en el punto intermedio de la Royal Mile, podrás visitar la catedral gótica de San Giles. Su entrada es gratuita. ¡Ah! y no te puedes ir de allí sin haber escupido dentro del corazón del Midlothian para tener buena suerte. Probablemente, cuando llegues a este punto ya esté oscureciendo. Es el momento idóneo para visitar el Mary King´s Close, muy cerquita de la catedral. Es uno de los callejones de los que te he hablado, que se encuentra bajo los edificios de Old Town. Por £11 puedes hacer un escalofriante, pero a la vez muy interesante y divertido recorrido por los barrios del siglo XVII, que fueron literalmente enterrados bajo la ciudad de Edimburgo, cuando las autoridades de la época decidieron levantar muros a su alrededor debido a un brote de peste bubónica que condenó a sus habitantes a la muerte. Si los sitios oscuros te agobian o si sufres de claustrofobia te aconsejo que evites este pequeño tour. Aunque su historia es algo tenebrosa, es una atracción muy interesante, lejos de parecer un pasaje del terror.
En esta misma zona, cerca de la catedral también, puedes hacer una parada en la cafetería The Elephant House, donde se gestó la historia de Harry Potter. Algo más descansado, sigue camino hacia el final de la avenida. Cuando te vayas acercando
al museo nacional, te encontrarás con la estatua de un perrito llamado Greyfriars Bobby, que permaneció junto a la tumba de su dueño durante 14 años, hasta que murió y lo enterraron a su lado en el cementerio Greyfriars Kirkyard, justo a las espaldas de la estatua.En el propio museo de la ciudad, también puedes ver su collar y su plato de comida expuesto. ¡Es todo un símbolo de Edimburgo!
Para terminar este día de turismo tan ajetreado, sólo te queda por ver la biblioteca y el museo nacional, pero si lo prefieres descansa en uno de los múltiples pubs que te encontrarás. Prueba un buen whisky y relájate, ¡que mañana te queda un día muy movido!
Día 2: Highlands
Para este día, en el que ya puedes decir que conoces algo la cultura escocesa, te propongo una excursión guiada en autobús a las Highlands, las tierras altas de Escocia, que aunque algo cara –alrededor de £40- seguro que no te defraudará. Durante 12 horas de viaje, con su correspondiente guía turístico, irás subiendo hasta llegar al famoso Lago Ness, pasando por pequeños pueblos celtas de la región montañosa, y atravesando diferentes lagos y valles. Mientras estás en carretera, el guía irá explicando la historia que envuelve a toda esta mágica zona y de los pueblecitos en los que harás paradas para que puedas pasear por sus calles. ¡Pero ten cuidado! Si no dominas muy bien el inglés, probablemente no te enteres de nada, ya que el acento escocés es uno de los más complicados de entender, así que no dudes en volver a preguntar por el tiempo de duración de los “breaks”, porque el autobús no espera… De hecho, un buen ejercicio que te recomiendo que hagas antes de viajar a Escocia es que veas en versión original la película Braveheart, en la que se plasma muy bien toda la revuelta popular, liderada por Willan Wallace, que hubo contra el rey Eduardo I de Inglaterra, quien quería apoderarse de la corona escocesa. No sólo descubrirás el acento celta, sino que conocerás uno de los hechos históricos que más ha marcado el devenir de la sociedad escocesa. Con esta excursión, podrás ver con tus propios ojos los escenarios reales en los que se produjeron las batallas más sanguinarias e incluso una estatua erigida en honor a Wallace en la ciudad de Stirling. Para mi es una de las visitas más espirituales que he hecho.
Dependiendo de la compañía que escojas para hacer el tour, lo más seguro es que comiences tu ruta bordeando el parque natural de las Trossachs y cruzando Callander hasta llegar al Páramo de Rannoch, para seguir atravesando el valle de Glencoe, uno de los paisajes más impresionantes y hermosos del camino, lleno de cascadas, lagos y riachuelos. En general, todo el camino hasta llegar a Forth Augustus, a orillas del Lago Ness, está repleto de paisajes increíbles, en los que se mezclan las verdes montañas –si no están nevadas, claro- con caudalosos ríos y, probablemente, cielos nublados que tienen un encanto casi místico. Si mirando por la ventana del autobús, te parece ver vacas “grunges” con largos flequillos, no ves mal, son las curiosas vacas de Escocia.
Una vez que llegues al Lago Ness, tendrás tiempo para relajarte, pasear y comer. Por cierto, para este día lo más práctico es
que te lleves unos bocadillos en la mochila y que almuerces mientras disfrutas de la naturaleza. Si para la época en la que vayas, el crucero por el lago está disponible, no dudes en hacerlo. Las vistas son espectaculares, ahora sí, sea la fecha que sea, abrígate. Ésta será la última parada antes de regresar a Edimburgo. Más adelante, haréis un descanso en un pueblo llamado Pitlochry/Dunkeld y seguiréis ruta pasando por el castillo de Blair y por los puentes del estuario de Forth. Aunque estés cansado no pierdas detalle de estos paisajes.
Y para terminar este agotador día… te aconsejo una buena duchita y vuelta a la parte vieja. Cena algo en alguno de los típicos restaurantes escoceses y vete de ruta literaria por los pubs, mientras degustas un whisky diferente al de ayer. Es lo que llaman el Edinburgh Literary Pub Tour.
Día 3: New Town
En contraste total con la zona vieja de Edimburgo que reservamos para el primer día, te aconsejo que hoy lo dediques a conocer la parte más moderna de la ciudad, la que encierra en sí todo el movimiento financiero y económico con oficinas de importantes compañías o lujosas tiendas y comercios.Para despedirte de esta encantadora ciudad, no puedes dejar de ver la zona más actual.
Desde la calle principal Princess Street, que separa la zona vieja de la nueva, podrás ir paseando tranquilamente a través de
las calles que forman New Town en forma de cuadrícula. Te sorprenderá la enorme diferencia entre la nítida estructura de sus elegantes edificios con fachadas georgianas, con la caótica construcción del casco antiguo de Edimburgo.
Es el momento idóneo para comprar los típicos regalos de viajes que podrás elegir en las muchas tiendas que irás viendo en las plazas, glorietas y parques típicamente neoclásicas de Edimburgo. En la Pricess Street verás el centro comercial más antiguo de Europa, el Jenners. Pero si prefieres algo más original, dirígete a la zona peatonal de Rose St o pasea por las calles de Cockburn, Victoria, St. Mary´s y William St, donde podrás comprar artículos de moda, complementos y música de lo más alternativo. Y para comer, no te aconsejo que te detengas en sentarte en uno de los restaurantes que, por lo general en esta zona, suelen ser más bien caros. Si la comida vegetariana no te disgusta, te aconsejo que por £10 te hagas con un menú del Henderson´s Salad Table and Wine Bar, que puedes seleccionar tu mismo y comer rápidamente.
Seguro que cuando vayas sentado en el avión, viendo todas las fotos que has hecho en este viaje, tendrás esa sensación de felicidad que se tiene a la vuelta de conocer un lugar y una cultura totalmente nueva y diferente a la tuya. ¡Ya me contarás y espero que te haya servido esta guía de turismo de Edimburgo!
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